Cuando casualmente notamos esas fuertes trampas para moscas amarillas o multicolores en nuestros hogares o espacios comerciales, la mayoría de nosotros las percibimos como trampas físicas simples y pasivas, simplemente superficies pegajosas que esperan que las moscas se posen en ellas por casualidad.
La escena es familiar: la luz de la cocina se enciende por la noche, revelando esas figuras brillantes que corren en busca de refugio en cada grieta y hendidura posible. En la larga batalla contra las plagas domésticas, la cucaracha sigue siendo uno de nuestros adversarios más obstinados y vilipendiados.
En la lucha de supervivencia milenaria entre humanos y ratones, la trampa para ratones se ha convertido en una de las herramientas de control de roedores más comunes en los hogares y espacios comerciales modernos, gracias a su diseño único de "trampa no letal".